Actividad física como tratamiento para la psoriasis

Es posible que penséis que la psoriasis es un problema estético, una afección de la piel. Este error suele ser común y pese a lo que se pueda creer la psoriasis es un problema del sistema inmune, en el que unas células específicas (linfocitos T) actúan de forma anómala, causando la activación de otros mecanismos inmunitarios. Como efecto se produce hinchazón, picor y una rápida producción de células de piel nueva que intentan renovar la ya existente. Estos factores provocan que surjan las denominadas “placas de psoriasis” visualmente reconocibles.

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Estas placas de psoriasis suelen afectar principalmente a codos, rodillas, cuero cabelludo, parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies, también en uñas y mucosidades de la boca y genitales. Además de la piel el sistema inmune puede afectar al tejido articular, en el que dicha afección puede confundirse en un primer diagnóstico con artritis reumatoide.

 

¿Cómo puede ayudar la actividad física?

Hay varios factores que pueden agravar la patología como son una infección, tener debilitado el sistema inmune o el estrés entre otros. Practicar deporte de forma regular puede tener un papel fundamental sobre estos factores de tal forma que mejore tanto la efectividad del tratamiento como la calidad de vida del paciente.

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Realizar actividad física aeróbica proporciona grandes beneficios, este tipo de ejercicio se caracteriza por ser de baja o moderada intesidad y larga duración, implicando a la mayoría de los músculos del organismo. Actividades tales como correr, ciclismo, natación, senderismo, baile, patinaje, remo, etc. son consideradas actividades aeróbicas.

Está demostrado que actividades moderadas mejoran la efectividad del sistema inmune sin efectos contrarios, como sucede con actividades de alta o muy alta intensidad en el que los glóbulos blancos disminuyen su actividad, dicho fenómeno se denomina periodo de ventana inmunológica provocado por el ejercicio. De esta forma el sistema inmunitario se verá reforzado sin necesidad de padecer periodos de riesgo de infecciones.

La actividad física de larga duración mejora el aporte de oxígeno y nutrientes a todo el organismo, tanto de músculos como en el cerebro y sistema nervioso, haciéndolos más eficientes y disminuyendo así la fatiga de todos los órganos y sistemas. Por otro lado también colabora en que las células del sistema inmune inspeccionen mejor y más eficientemente el organismo para detectar cualquier tipo de agente infeccioso y eliminarlo.

 

¿Cómo he de hacerlo?

Las recomendaciones indican que este tipo de ejercicio físico ha de practicarse de forma regular sumando un total de al menos 150 minutos a la semana, en el que cada sesión ha de ser de al menos de 20 minutos. Siempre y cuando no exista dolor articular y el reumatólogo no lo contraindique, se puede realizar ejercicios de carrera siendo recomendable realizarlos en superficies blandas como césped o tierra. Es recomendable usar un calzado cómodo y adecuado para la actividad que se vaya a realizar, ya que si este aprieta demasiado o no es adecuado puede ser muy perjudicial para las articulaciones del pie y aumentar el impacto sobre las articulaciones de las piernas y la columna vertebral.

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Como he mencionado antes, este ha de realizarse a una intensidad moderada, este tipo de intensidad es la que nos permite mantener una conversación mientras realizamos deporte. Si durante la práctica deportiva se nos entrecorta la voz, estaremos pasando de intensidad moderada a alta, por lo que deberemos bajar el ritmo. Si se prefiere otro tipo de actividad, bien por imposibilidad debida al dolor articular o por preferencias, realizar natación, ciclismo, patinaje o actividades de remo (en aguas mansas) son actividades muy acordes ya que en este tipo de deportes no existe, o es muy leve, el impacto articular.

Es importante no comparar nuestra velocidad con los demás, ya que cada uno tiene una capacidad física diferente, siendo necesario adecuar nuestro ritmo a las pautas marcadas. La elección de la actividad vendrá marcada tanto por las recomendaciones de los profesionales como por los gustos de la persona, siendo de esta forma mucho mayores los beneficios anti estrés.

 

REFERENCIAS

Guyton, C.G. & Hall, J.E. (2011). Tratado de fisiología médica. 12ª Edición. Editorial Elsevier España.

Panzeri, RL. (2009). Interpretación del mecanismo fisiopatogénico de la psoriasis. Rev. argent. dermatol. Vol.90, n.3, pág. 118-132.

Puigneró V., Barbany J.R. (1995). Efectos de la actividad física y el entrenamiento sobre las diversas expresiones de los mecanismos de defensa inmune. Apunts: Educación física y deportes, ISSN 1577-4015, Nº 39, págs. 111-120.

 

WEB CONSULTADAS

http://www.accionpsoriasis.org/videos/testimonios/video/evolucion-de-la-psoriasis-conoce-tu-piel.html (última revisión 01/12/2014)

http://www.niams.nih.gov/Portal_En_Espanol/Informacion_de_Salud/Psoriasis/default.asp (última revisión 01/12/2014)

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/psoriasis.html (última revisión 01/12/2014)

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1851-300X2009000300001&script=sci_arttext (última revisión 01/12/2014)

http://superandoelsida.ning.com/group/losempollones/forum/topics/alteraciones-del-sistema-inmunitario-efectos-inmunosupresores-del (última revisión 01/12/2014)