Ejercicio físico y enfermedad coronaria

Ejercicio físico y enfermedad coronaria

La enfermedad cardíaca es un trastorno muy extendido entre la población que puede originar graves consecuencias, más aún si esta enfermedad la padece una persona con diabetes. El riesgo de sufrir un accidente cardiovascular se asemeja entre una persona que padece diabetes con otra persona que anteriormente sufrió un infarto, de ahí la importancia de adquirir hábitos que nos alejen de padecer complicaciones asociadas.

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La enfermedad coronaria implica lesiones del sistema circulatorio tales como arterias coronarias (más información), que tienen la responsabilidad de abastecer de sangre, oxígeno y nutrientes a todas las partes del corazón para que este pueda mantener sus funciones. La obstrucción de alguna de estas arterias (ya sea total o parcial), se manifiesta en una enfermedad coronaria o cardiopatía, finalizando en un infarto de miocardio, en el que la lesión u obstrucción es muy severa, produciendo la muerte celular del lugar que se produce. También puede traducirse, y de forma menos grave, en una angina de pecho en el que la obstrucción no es total y se manifiesta en dolor torácico.

En las personas con diabetes, que tienen mayor predisposición a padecer una lesión en las arterias, debido a las complicaciones de la patología. La particularidad de la enfermedad coronaria en este colectivo es que es más frecuente y de mayor gravedad que en la población sin diabetes, se manifiesta de forma atípica, es decir, sin dolores ni síntomas clínicos habituales. Las consecuencias tras la enfermedad coronaria se producen con mayores complicaciones y con una presencia de mayor mortalidad, pese a ello el tratamiento aporta mayores beneficios en las personas con diabetes.

¿QUÉ PUEDO HACER PARA PREVENIR PROBLEMAS CARDÍACOS?

La principal acción que permite prevenir complicaciones cardíacas en personas con diabetes es un riguroso control de la patología y los diferentes factores de riesgo cardiovascular, entre estos factores encontramos:

  • Normalizar la presión arterial (más información)
  • Mantener el colesterol a raya, en el que el valor total debe estar por debajo de los 200 mg/dl y el colesterol LDL (malo) por debajo de 100 mg/dl. Si tienes dudas de qué hábitos has de llevar a cabo para lograrlo, no dudes en hablar con tu médico, estará encantado de ayudarte en esta tarea.
  • Es imperativo tener un control estricto de la diabetes con el objetivo de tener una hemoglobina glicosilada o HbA1c por debajo del 7%, con glucemias en ayunas por debajo de 110 mg/dl, glucemias preprandiales (antes de las comidas) por debajo de 125 mg/dl y postprandiales (después de las comidas) que no superen los 140-180 mg/dl. Por supuesto estas recomendaciones no pretenden sustituir a aquellas que le haga su equípo médico y sanitario.
  • Tener una dieta adecuada y seguir las recomendaciones que marque su endocrino.
  • Hacer un uso adecuado de la medicación según las pautas de su médico.
  • Abandonar hábitos como el tabaquismo o el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Práctica regular de ejercicio físico.

aterosclerosis coronaria

La práctica regular de ejercicio físico está asociada con una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de eventos coronarios tanto mortales como no mortales. Reduciendo en un 20% el riesgo de mortalidad total y un 22% de mortalidad cardiovascular. Las personas con diabetes tipo 2 tienen un mayor riesgo que la población general para las complicaciones cardiovasculares, particularmente si padecen Síndrome Metabólico. La actividad física tiene efectos positivos sobre la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de los lípidos. La isquemia inducida por ejercicio puede ser asintomática en personas con diabetes cuando existe algún grado de neuropatía autonómica, por lo que se recomienda hacer un test de esfuerzo antes de participar en un programa ejercicio de moderada a elevada intensidad. A quienes se les haya detectado problemas cardiovasculares deben hacer ejercicio en un ambiente supervisado mediante un profesional cualificado o educador físico, en el que sea posible la monitorización.

ENTRENAMIENTO RESISTENCIA AERÓBICA

¿Qué beneficios aporta?

Está firmemente establecido que el ejercicio físico aeróbico practicado regularmente por pacientes coronarios tiene un efecto positivo en la mayoría de los factores de riesgo cardiovasculares, previniendo la hipertensión arterial en personas normotensas, disminuyendo la tensión arterial de reposo en hipertensos. En pacientes coronarios, el ejercicio físico aeróbico incrementa entre un 10% y un 37% la capacidad funcional o consumo máximo de oxigeno, lo que hace que se tenga un mejor pronostico.

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Además, reduce la demanda miocárdica de oxigeno para el mismo nivel de trabajo físico realizado y reduce la probabilidad de isquemia miocárdica. Otros efectos del ejercicio aeróbico son el efecto antitrombótico que puede reducir el riesgo de obstrucción coronaria, reducción de la agregación plaquetaria y una mayor capacidad trombolítica, además de una reducción del riesgo de arritmias.

Frecuencia

Los días de entrenamiento recomendados para las personas que se inician son 2 días y se incrementarán hasta 3 días/semana.

Duración

Las primeras sesiones de ejercicio aeróbico se realizarán de forma intermitente durante 20-30 minutos. Si la condición física no lo permite se podrá dividir el entrenamiento en sesiones de 8-10 minutos hasta completar los 20-30 minutos de entrenamiento por sesión. Los descansos deberán ser de 2-3 minutos.

Intensidad

Se realizará a una intensidad moderada correspondiente al 65-80% FCMáx alcanzada en la prueba de esfuerzo. También a un 40-65% FC reserva o 45-70% VO2pico. En la escala de Borg (6-20) la intensidad corresponderá a  11-13.

ENTRENAMIENTO DE FUERZA MUSCULAR

Recientemente, se ha comenzado a recomendar el entrenamiento de fuerza muscular para la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Ya que mejora la masa y fuerza muscular, así como la función cardiovascular, disminuyendo las demandas cardíacas para realizar un trabajo físico determinado. Además, se ha observado que el entrenamiento de fuerza muscular disminuye la presión arterial de reposo en hipertensos, también mejorando el perfil lipídico tanto en plasma y la grasa visceral.

entrenador personal

Tipo de entrenamiento

El tipo de entrenamiento más recomendado es el  entrenamiento en circuito.

Frecuencia

La frecuencia recomendada es de 2 días/semana.

Estructura del entrenamiento

En personas que se inician deberán realizar 2 vueltas al circuito compuesto por un total de 5 ejercicios (intercalando miembro superior con inferior), en el que se realizarán entre 8 y 12 repeticiones. Los descansos serán de 2-3 minutos entre series.

El total de la sesión será de aproximadamente 20 minutos en el que se monitorizará la frecuencia cardíaca (no ha de superar el 75% de FCMáx)  y la presión arterial.

Intensidad

La intensidad de los ejercicios será moderada, del 30-60% de 1RM (con un estimado de 15-20 RM). La intensidad corresponderá a 11-13 en la escala de Borg (6-20).

CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA EN EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA

  1. Para comenzar un programa de entrenamiento este ha de tener la aprobación del equipo médico.
  2. Las sesiones han de estar supervisadas por un profesional cualificado para dicho entrenamiento. Se recomienda que sea un Titulado Universitario en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte experto en diabetes.
  3. Se ha de valorar la fuerza máxima mediante una estimación de 15-20 RM.
  4. Comenzar con ejercicios que impliquen grandes grupos musculares.
  5. Se monitorizará la frecuencia cardíaca durante toda la sesión y no se superará el 75% de la FCMáx obtenido en la prueba de esfuerzo. A no ser que el equipo médico estipule otros valores.
  6. Se ha de enseñar a evitar la Maniobra de Valsalva, así como una correcta respiración en la ejecución de los ejercicios.
  7. No se han de realizar ejercicios isométricos.
  8. No realizar repeticiones al fallo o hasta el agotamiento.
  9. Tras un infarto de miocardio se recomienda esperar al menos 2-3 semanas para comenzar con un entrenamiento de fuerza y este ha de ser con resistencias muy suaves con un estricto control y supervisión del equipo médico y con la presencia de un educador físico.
  10. Se recomienda realizar el entrenamiento de fuerza después del cardiovascular.

ESTAS RECOMENDACIONES NO PRETENDEN SUSTITUIR AQUELLAS REALIZADAS POR SU MÉDICO O PERSONAL SANITARIO. ANTE CUALQUIER DUDA ES IMPRESCINDIBLE QUE CONSULTE A ESTE.

REFERENCIAS:

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